lunes, 29 de octubre de 2012

EL PRECIO DE LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA


Muy interesante la información que aporta Xavi Rius en su portal e-noticies. Para todos aquellos que no entiendan el catalán vamos a remarcar lo más importante. Los trabajadores de TV3 se manifestaron la semana pasada para protestar por los recortes salariales.  Hasta aquí todo parece correcto y más en una España como la que nos toca vivir. Lo interesante es cuando el periodista repasa la plantilla de TVC y todos los beneficios que tienen:

1.      TV3, según la “Llei de Pressupostos de la Generalitat” para 2012 consta de 2100 trabajadores. Para que se puedan hacer una idea, un número superior a la suma de los trabajadores de Telecinco (1100), Antena 3 (600) y la Sexta (100).

2.      Pero es que hasta antes de los recortes, cada trabajador de la televisión autonómica disponía de: tres pagas extras (junio, septiembre y diciembre), además de media paga extra en abril, una en agosto de 500 euros por cada hijo menor, 35 días de vacaciones y un permiso por matrimonio de 20 días.

A todo esto añade Xavier Rius que la Generalitat ha aportado 300 millones de euros a las arcas de TVC.

Dicho esto no hay que olvidar que la Generalitat controla otras televisiones y radios, además de subvencionar la mitad de la prensa nacionalista que existe en Cataluña.

El grupo Godó ha recibido más de nueve millones de euros en ayudas desde que CiU está en el gobierno. Las malas lenguas dirán  que el giro independentista del periódico del Conde de Godó, que no hay que olvidar que es Grande de España, tiene unos motivos más económicos que sentimentales.

Así pues mientras que el gobierno de la Generalitat no hace más que pedir dinero para pagar lo que se debe a sectores tan vitales como la medicina, resulta que otros menos necesarios  siguen manteniendo parte de sus privilegios.

Pero no podemos olvidar que los medios de comunicación son un pilar fundamental para este estado-minotauro, según la definición del catedrático Dalmacio Negro Pavón.

Si no hay control de la información y de la educación, dicho estado se hunde por su propio peso.

Es vergonzoso que la Generalitat gaste tanto dinero en medios de comunicación cuando tantas farmacias no cobran el dinero que les debe la propia Generalitat. Clama al cielo que se quiera cobrar 3 euros a cada alumno que se traiga la comida de casa por el simple hecho de utilizar las instalaciones del colegio.

Todo esto solo nos lleva a una conclusión: si la Generalitat se muestra incapaz de gobernar un sistema político autonómico, ¿cómo podrá hacerse cargo de un estado independiente?

domingo, 28 de octubre de 2012

LA INDEPENDENCIA COMO AGONÍA DE LA SOCIEDAD CATALANA


Si revisamos la sociedad que ha dejado el nacionalismo cultural en Cataluña nos podemos hacer una idea de lo que puede quedar de nuestra tierra en caso de secesión:

COMPARACIONS DE CATALUNYA AMB LA RESTA DE COMUNITATS D'ESPANYA: (extraído de Internet)

CATALUNYA:

La campiona dels divorcis:

La primera en avortaments:



La darrera en matrimonis:

I, quan hi ha matrimonis, primer els civils:





També primera en matrimonis gay:



Ante este panorama, en el que todo lo que sustenta la sociedad se está hundiendo, conviene reflexionar qué es lo que quedará de Cataluña en una sociedad en la que el nacionalismo domine ya todos los instrumentos de poder.

En la Cataluña tradicional, la “terra” no hacía referencia solo a un espacio, sino también a todo aquello que vinculaba al hombre con su entorno, la familia, las sociedades intermedias, la religión… El nacionalismo ha significado la condena a muerte de esta cultura y deja al hombre indefenso ante un estado-minotauro que lo abarca todo y ante el que no cabe ninguna defensa.

Después de tantos años de inmersión nacionalista ya no valen excusas. El separatismo, tanto en Cataluña como en el País Vasco, ha acabado con todos los pilares que sustentan una sociedad.

La única conclusión posible es que el nacionalismo, por mucho que sea el conservador de CiU, equivale a la muerte de la sociedad catalana tal como la conocemos.

Ante las próximas elecciones al “Parlament”, la reflexión a la hora de votar no es independencia o no, más bien es, supervivencia o no. Y ante las noticias citadas anteriormente queda claro que la secesión representaría, la lenta, pero segura, agonía de la sociedad catalana.

martes, 16 de octubre de 2012

EL FUTURO DE LA EDUCACIÓN


LLORA COMO MUJER….




Al repasar la situación en la que se encuentra Cataluña hoy se impone una mirada atrás para analizar que es lo que realmente no ha funcionado en nuestra España y que nos ha llevado a un clima como el actual.

En esta reflexión hay que identificar dos tipos de errores, unos de acción y otros de omisión.

Los primeros serían los más leves, por venir de aquellos que ya se espera, es decir los nacionalistas.

Los segundos, a mi entender mucho mas graves provienen de aquellos que deberían encargarse de cuidar el respeto a la patria y a todos aquellos que se sienten españoles.

El combate que ahora está ya en las últimas, posiblemente se cerrará con una victoria del nacionalismo, pero ésta no se deberá, ni mucho menos, a que tienen el mejor mensaje o los defensores más valientes, sino a que han sido los más conscientes de la realidad que nos ha tocado vivir, una sociedad totalmente desvinculada en la que sólo prima el interés personal. El otro bando, simplemente no es que haya sido el más débil sino que no ha presentado batalla nunca.

El nacionalismo, desde un primer momento hizo suyos los principales bastiones de lo que empezó siendo una lucha cultural: educación y medios de comunicación. Y estos bastiones ya no los abandonaron…ni los abandonarán, por mucho que insista el ministro de educación Sr. Wert.

Ante la declaración del ministro de educación del pasado martes, afirmando que el independentismo se inculca en las aulas catalanas (y vascas) sólo cabe pensar dos posibilidades, o que dicho señor no tiene ni idea de educación o es que no se entera de lo que ocurre en su casa. Desde multitud de fundaciones como Unidad + Diversidad, Convivencia Cívica catalana… hace años que se está llamando la atención sobre este asunto, pero nadie ha hecho caso.

Sin ir mas lejos, el pasado día 12 de septiembre, un día después de la gran aquelarre nacionalista, un profesor de sociales de un colegio concertado afirmaba que “la gente había salido a la calle porque como Cataluña ya había sido independiente, la gente tenía ganas de volver a serlo” y… no paso nada. En esta situación sería bueno recordar como trataban los atenienses clásicos, los padres de la democracia, a los corruptores de la juventud.

El nacionalismo nació en Barcelona y en un principio no debería de haber dejado de ser una “rareza” de los señoritos burgueses de Barcelona como afirmaba Josep Pla, hasta que este al final se hizo de izquierdas y por tanto progresista.

El nacionalismo actual no es tradicional sino que es progresista,  y por tanto relativista. Por este motivo necesita modificar los símbolos del territorio que dice defender; en el siglo XIX convirtieron en himno “Els Segadors”, un canto tradicional pero modificándolo y eliminando todo aquello que sonaba a tradicional; en la actualidad está ocurriendo lo mismo con la Senyera que cada vez más está siendo desbancada por la “estelada” ya sea con triángulo azul o amarillo. No en vano afirmaba el padre de los historiadores catalanes, Rovira i Virgili, que “los auténticos catalanes son los carlistas de la montaña”

El nacionalismo ha sido y será la antítesis de la Cataluña tradicional y real y por eso ésta es el primer enemigo a abatir del nacionalista

Pero lo más grave de este asunto ha sido la actitud de aquellos que, elegidos por todos los españoles, no han tenido el valor de defender a España y a los catalanes que nos seguimos sintiendo españoles. Nosotros, abandonados ante las fauces del Leviathan nacionalista, debemos sobrevivir como podemos, sin obviar nuestra parte de culpa, que es mucha. Por ejemplo celebrando las victorias de la SELECCIÓN ESPAÑOLA en casa, porque no se pueden poner pantallas, por el que dirán.

Nosotros debemos implorar que alguien se acuerde de nosotros y tenga el valor de decir que no somos untershmen, ciudadanos de segunda categoría, que no podemos celebrar ni el día de la hispanidad por miedo a irritar a nuestros amos nacionalistas a los que se someten los políticos que representan a todos los españoles.

Pero aún queda el último paso y ha sido la gran jugada maestra del separatismo y es  cómo, en dos años, el independentismo ha pasado de no representar ni al 20% de la población catalana, según datos del CEO (Centro de Estudios de opinión de la Generalitat), a abarrotar las calles de la Ciudad Condal. Y aquí entra la gran estrategia nacionalista, digna del mejor Napoleón, la mutación de un nacionalismo cultural a un nacionalismo económico. El paso del catalán como símbolo de identidad al discurso de “Madrid nos roba” como elemento identitario. Y esto ante una sociedad anulada por tantos años de discurso nacionalista, de odio hacia todo lo español, en la educación y en los medios de comunicación y con una gran tasa de desempleo y precariedad económica es la gota que colma el vaso. Porque el odio es un vicio que se adapta muy bien a lo que sea y ahora ya tiene la llave que abre la caja de Pandora.

Cuando el presidente del gobierno dice que ha hablado con Mas de economía, “que es lo único que interesa”, está haciendo el juego al nacionalismo y está reafirmando las propias tesis separatistas.

Dicho esto quisiera citar una frase del filósofo Edmund Burke que afirmó que “para que el mal triunfe en el mundo, simplemente los hombres de bien no deben hacer nada”. Dicho esto esperemos que las generaciones venideras no deban decirnos lo que la madre de Boabdil dijo a su hijo al entregar las llaves de Granada a los Reyes Católicos “llora como mujer por lo que no supiste defender como hombre”.

Pero no quiero despedirme con un fragmento pesimista sino citar el que posiblemente fue la exhortación  de la Generalitat más impresionante de su historia, el que publicó el 10 de septiembre de 1714, un día antes del asalto de las tropas borbónicas:

Haciendo el último esfuerzo, y dando testimonio a los que habrán de venir, de que se han ejecutado las últimas exhortaciones y esfuerzos, protestando de los males, ruinas y desolaciones que sobrevengan a nuestra común y afligida patria, y del exterminio de todos los honores y privilegios, quedando esclavos con todos los demás españoles engañados, y todos en esclavitud del dominio francés; pero se confía, con todo, que como verdaderos hijos de la patria y amantes de la libertad acudirán todos a los lugares señalados, a fin de derramar gloriosamente su sangre y vida por su Rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España.

Al día siguiente 4000 de los 5000 defensores habían muerto por su patria. Esta vez la última línea defensiva es la concentración del 12 de octubre en Plaza Cataluña, esperemos que todos los que se sientan españoles acudan a la cita.