Volviendo a los símiles cinematográficos me gustaría recuperar un fragmento que Graco, el personaje de Dereck Jacobi en Gladiator, tiene con Gayo, otro senador: "Creo que sabe lo que es Roma (el emperador Cómodo), Roma es la plebe. Hará trucos de magia para ellos y los mantendrá entretenidos. Les arrebatará la vida. Y les arrebatará la libertad. Pese a todo, ellos gritarán de contento. El corazón de Roma no late en el mármol del senado, sino en la arena del Coliseo. Les ofrecerá muerte y ellos lo amarán por ello."
Éste es otro de esos diálogos inspirados en una historia de hace 1900 años pero que hoy en día toca uno de los principales problemas a los que el hombre tiene que hacer frente. La pérdida de la libertad ante un estado todopoderoso o lo que viene a ser la pérdida del principio de subsidiaridad en la esfera política que todo hombre, por el simple hecho de ser persona, debe defender.
Para empezar vamos a recurrir a una definición académica de este principio de difícil pronunciación. Según el diccionario de la RAE entendemos por principio de subsidiariedad: 1. m. Der. "Criterio que pretende reducir la acción del Estado a lo que la sociedad civil no puede alcanzar por sí misma." Ya en si la definición es peligrosa pero nos puede ayudar a entender muchas cosas.
Para definir ese abandono, los romanos acuñaron el concepto de "pan y circo" es decir una población satisfecha y entretenida es una población que no da problemas y eso es lo que todo gobierno tiránico quiere conseguir, una población anulada política y socialmente.
El hombre es un ser social por naturaleza y eso hace que deba implicarse en todo lo que afecta a la sociedad puesto que repercute en uno mismo. Ya en la Antigüedad surgieron lo que más tarde se conocerían como las sociedades intermedias, es decir aquellas agrupaciones que hacían de puente entre el ser humano y el estado, un ejemplo serían los gremios, nunca equiparables ni a los actuales partidos ni sindicatos. Éstas cobraron mayor importancia durante la Edad Media, una época en la que la Iglesia podía llegar a frenar las aspiraciones tiránicas de un mal gobierno y también una época en la que el individuo se encontraba amparado en esas instituciones ante amenazas que podían venir de más arriba.
Graco denuncia en ese párrafo la degradación del ser humano, la pérdida de esa concepción personal del hombre. El hombre renuncia a la toma de decisiones y la entrega al estado hasta el extremo de perder la libertad.
Así como los romanos decidieron renunciar a la República, ya corrupta hasta niveles extremos, por un sistema imperial en el que tanto podía gobernar un gran emperador como otro totalmente demente, nosotros también hemos aceptado una decisión muy parecida.
Las reformas protestantes primero y la Revolución Francesa después relegaron a la Iglesia a la esfera privada del hombre mientras que el estado se convertía en todopoderoso ya que ninguna institución más podía ejercer de freno. Pero igual de peligroso fue la supresión de estas instituciones intermedias ya que dejaron un hueco que con el paso del tiempo se convertiría en brecha infranqueable entre el hombre y el estado.
Es cierto que la separación de poderes debería servir como control ante el poder ejecutivo pero esto solo es viable cuando los hombres estamos dispuesto a defenderlo con uñas y dientes y esto en España no ocurre.
El hombre está literalmente desnudo ante un Estado que todo lo controla. Ante una ficticia separación de los tres poderes, los españoles creemos que por poder votar ya nos creemos representados pero no deja de ser la "historia del rey desnudo" que a todos nos contaron cuando éramos pequeños.
Y al final éste es el gran problema de nuestra sociedad. Los españoles, políticamente analfabetos, esperamos que nuestro estado-dios arregle todos los problemas, aunque hayamos perdido la esperanza en nuestros políticos y esto es el pez que se muerde la cola.
En el fondo, como siempre ocurre en los momentos de mayor oscuridad, estamos ante una batalla cultural en la que el hombre debe reencontrarse a sí mismo y dejar de engañarse esperando que llegue algún "salvador", de esto depende el futuro que dejaremos a nuestros hijos.

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