domingo, 15 de noviembre de 2015

LA ENCRUCIJADA DE EUROPA

A la luz de los dramáticos acontecimientos que ha vivido París y superando el dolor que conlleva la muerte que provoca el odio irracional del Estado Islámico golpeando al corazón de Europa, debemos preguntarnos ¿qué futuro estamos preparando a nuestros hijos? y al menos a mí solo se me ocurren dos posibles caminos:

  1. El más cómodo, al menos al principio, y el que probablemente Europa abrazará será el de renunciar a nuestra libertad para garantizar nuestra seguridad. Después de haber acogido, formado y ofrecido todos nuestros derechos y libertades a jóvenes que nunca han cedido ni un ápice de sus creencias radicales, después de haber abierto nuestras fronteras sin saber quién entraba, Europa despierta con el enemigo en casa, con mezquitas desde las que se fomenta el odio a los "cruzados", como los mismos integristas nos llaman y no debemos olvidar que para ellos igual de peligroso es un niño de 3 años que un soldado. Nosotros, europeos, hemos creado una sociedad superficial en la que no hay nada por lo que dar la vida (que no es lo mismo que matar) y ante esto, Europa, renunciará al único de los pilares que, erróneamente interpretada, ha erigido como bandera.
  2. El segundo y el más difícil,  pues obligaría a hacer un examen de conciencia y reconocer que Europa ha renunciado a lo más sagrado que tiene, sus raíces y así nos hemos quedado desarmados ante una guerra que tiene ya casi 1500 años de historia. Entre 622 y 1689 Europa se enfrentó a los diversos imperios islámicos de forma exitosa, estando muchas veces en una inferioridad técnica y militar aplastante. Esto fue posible gracias a que nuestros antepasados tuvieron muy claros los tres pilares que sustentaban y caracterizaban de forma inequívoca la civilización europea: cultura griega, derecho romano y cristianismo,  y estos no admitían discusión mereciendo la pena luchar y morir por ellos.
Nuestra Europa, con toda su libertad, o mejor dicho libertinaje, su sociedad del bienestar y su tecnología se halla desarmada ante tales fanáticos que no temen matar pero tampoco morir por algo tan inhumano como el odio.


El 11 de septiembre de 2001 marcó el inicio de una nueva época. El mundo occidental aletargado por su hedonismo, descubrió que podía ser golpeado incluso en sus propias ciudades. Seguimos sin haber aprendido nada y nuestra ignorancia voluntaria está jalonada de sangrientos lugares y fechas: Madrid, Londres y ahora París.

El Estado Islámico es el nombre del enemigo a abatir ahora, pero no es más que una de las muchas cabezas de la hidra, anteriormente fue Hizbola, Al-Qaeda y otras muchas, en un futuro tendrá nuevos nombres pero simplemente es el recuerdo de nuestra incapacidad por recuperar todo aquello que nos ha dado el esplendor que hoy en día aún gozamos, aunque probablemente por poco tiempo. En nuestras manos está.

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