jueves, 26 de noviembre de 2015

NO NOS ENGAÑEMOS EL YIHADISMO ES ANTERIOR AL COLONIALISMO


Taqi Al-Din Ahmed Ibn Taymiyya (1263-1328) está considerado como el primer pensador en sentar las bases del yihadismo. En su época, ni Europa dominaba el mundo, ni Estados Unidos era una superpotencia, ni Israel existía como tal. Con ocho años le tocó ver como su propia ciudad era saqueada por un pueblo que no venía de occidente sino de oriente, los mongoles, y según sus estudiosos dicen que eso le marcó de por vida.

Jurisconsulto del fiqh Hanbalí, una de las escuelas más radicales existentes en el Islam, combatió a todas aquellas corrientes islámicas que, a la luz de Aristóteles y Platón, habían intentado introducir el concepto de libertad personal en la religión islámica.

Ante el desastre en el que había caído el Califato de Bagdad llegó a la conclusión de que era debido al alejamiento de los musulmanes de los orígenes de su fe, así pues la yihad debía aplicarse tanto contra los infieles contra los falsos musulmanes. Para la supervivencia del Islam era necesaria la existencia de un poder político que debía recurrir a la fuerza armada.

Para Taymiyya la yihad implica un amor absoluto a dios pero también un odio absoluto a todo lo que prohibe, ya sean ideas o personas.  

De todos estos principios surgió la llamada doctrina Taymiyya según la cual, como G. Weigel afirma en su obra Occidente en guerra contra el yihadismo: la paz y la justicia social solo prevalecerán cuando el Islam quede victorioso en su lucha por la imposición mundial.

La obra de Taymiyya es una de las bases del pensamiento radical islámico y es bastante más anterior al surgimiento de los grandes imperios europeos así pues no podemos afirmar que el yihadismo es una respuesta a las grandes potencias occidentales. 

Así pues NO, los europeos no hemos creado el yihadismo ni somos responsables, esta doctrina tiene ya casi 700 años de historia y surge fruto de los desastres que el Califato de Bagdad sufrió por su propia descomposición interna y gracias al avance de los mongoles.  

Pero sí que podemos afirmar que hasta que Occidente no abandone estos complejos, fruto de un desconocimiento voluntario de nuestra historia, y acepte que si la libertad ha nacido, única y exclusivamente en la Europa católica se debe a que fue aquí donde se dieron las premisas necesarias para ello. La auténtica libertad nace a la luz de los grandes pensadores cristianos como San Agustín o Santo Tomás y sin ellos la historia de la civilización occidental habría sido radicalmente diferente.   

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